Going Forward, Looking back

06-19-2022Pastor's LetterFr. John Sims Baker

A few weeks ago, I was in Washington, D.C. for an ordination and to visit my sister, who teaches at Catholic University of America. One day we had taken the metro into downtown Washington and were returning to the CUA/Brookland area where she lives. On trains like that, you can end up in a seat facing backwards, even as you move forward. I know that some people don't like seats like that, but they don't bother me. As my sister and I were sitting facing backward, we saw a young man coming forward, approaching us from the back of the car. He came right up to us.

These days in Washington, that might be a scary experience, but in this case it was a blessing. He asked us to pray with him. He shared with us that he had just received news that morning that his cousin had been murdered the night before in another part of Washington. We joined hands and prayed together, right there on the metro. My sister was holding the large rosary that is a part of her habit in her hand, and the young man was intrigued by her rosary. Fortunately, I had a rosary in my pocket that I could give him to keep. In more than the literal sense, we were looking backward with him but going forward: forward in faith.

In many ways, I feel that I am in the same position now. I am looking back over the time here at Saint Rose. Over this time, even though it has been relatively short, many things have come forward to meet us. There might be a tendency to fear some encounters, but they can all be opportunities to encounter Jesus. That is who the young man was on the train: Jesus. And Jesus has been in every encounter I have had at Saint Rose, if I look for Him. I am grateful for finding Him, even if He is carrying the Cross with Him, as He usually does.

Last week, we had our priests' convocation in person for the first time in three years. It was a delight to be together with the brother priests. The presentations were on happiness! The prerequisite for happiness is gratitude. And so I am grateful for everything that God has done in my time here. I have found Jesus in many unexpected and sometimes painful places. But He is always there. That is why I can always be grateful. Even as we move forward, we look backward with gratitude and happiness in finding Jesus always.

Yendo Hacia Adelante, Mirando Hacia Atrás

Hace unas semanas, estuve en Washington, D.C. para una ordenación y para visitar a mi hermana, que enseña en la Universidad Católica de América. Un día habíamos tomado el metro hasta el centro de Washington y regresábamos al área de CUA/Brookland donde ella vive. En trenes como ése, puedes sentar en un asiento mirando hacia atrás, incluso mientras avanzas. Sé que a algunas personas no les gustan los asientos así, pero a mí no me molestan. Mientras mi hermana y yo estábamos sentados mirando hacia atrás, vimos a un joven que se acercaba desde la parte trasera del coche de pasajeros. Se acercó a nosotros. En estos días en Washington, esa puede ser una experiencia aterradora, pero en este caso fue una bendición. Nos pidió que oráramos con él. Compartió con nosotros que acababa de recibir noticias esa mañana de que su primo había sido asesinado la noche anterior en otra parte de Washington. Nos tomamos de la mano y oramos juntos, allí mismo en el metro. Mi hermana sostenía en la mano el gran rosario que forma parte de su hábito y el joven estaba intrigado por su rosario. Afortunadamente, tenía un rosario en mi bolsillo que podía darle para que lo guardara. Más que en el sentido literal, estábamos mirando hacia atrás con él pero yendo hacia adelante: hacia adelante en la fe.

En muchos sentidos, siento que ahora estoy en la misma posición. Estoy mirando hacia atrás en el tiempo aquí en Santa Rosa. Durante este tiempo, aunque ha sido relativamente corto, nos hemos encontrado con muchas cosas. Puede haber una tendencia a temer algunos encuentros, pero todos pueden ser oportunidades para encontrar a Jesús. Así era el joven en el tren: Jesús. Y Jesús ha estado en cada encuentro que he tenido en Santa Rosa, si lo busco. Estoy agradecido por haberlo encontrado, aunque lleve la Cruz consigo, como suele hacer.

La semana pasada, tuvimos la convocatoria de nuestros sacerdotes en persona por primera vez en tres años. Fue un placer estar junto a los hermanos sacerdotes. ¡Las presentaciones fueron absoluta felicidad! El requisito previo para la felicidad es la gratitud. Y por eso estoy agradecido por todo lo que Dios ha hecho en mi tiempo aquí. He encontrado a Jesús en muchos lugares inesperados ya veces dolorosos. Pero Él siempre está ahí. Por eso siempre puedo estar agradecido. Incluso mientras avanzamos, miramos hacia atrás con gratitud y felicidad al encontrar siempre a Jesús.

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