We will go up to the house of the Lord!

12-01-2019Pastor's LetterFr. John Sims Baker

This is the beginning of the Responsorial Psalm for this weekend:

R. Let us go rejoicing to the house of the Lord. I rejoiced because they said to me, "We will go up to the house of the LORD." And now we have set foot within your gates, O Jerusalem.

R. Let us go rejoicing to the house of the Lord. Jerusalem, built as a city with compact unity. To it the tribes go up, the tribes of the LORD.

R. Let us go rejoicing to the house of the Lord.

The first act of the Mass is the Entrance Procession. Every procession in the Mass is provided with a text from Sacred Scripture, usually from the Psalms. There is a reason for this that goes back to the practice of the Israelites to sing psalms as they approached the city of Jerusalem and the Temple. Psalm 122 is given above and is called "a psalm of ascents." To go to Jerusalem is literally to go up, and to go to the Temple is also to go up. They are high places literally. These are the Psalms that the Jewish people, including Jesus and the Apostles, would sing on their way up to "'the house of the Lord."

Even though the Church allows for other chants to be substituted for these psalms, it is always good to have the words of Sacred Scripture on our lips and to be connected to Jesus in the very act of worship. When we sing the psalms, we worship as He did. The short psalm verse we sing or say before Mass begins is an acknowledgement of the place of the psalms in the worship of God, both Christian and Jewish. We regularly sing the psalm for the Communion Procession. Please join in, rejoicing as we go up to the House of the Lord!

Faithfully,

Fr. Baker

Vayamos a la Casa Del Señor!

R. (cf. 1) Vayamos con alegría al encuentro del Señor. ¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: “Vayamos a la casa del Señor”! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas.

R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor. A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor.

R. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

El primer acto de la misa es la procesión de entrada. Cada procesión en la Misa cuenta con un texto de la Sagrada Escritura, generalmente de los Salmos. Hay una razón para esto que se remonta a la práctica de los israelitas de cantar salmos mientras se acercaban a la ciudad de Jerusalén y al Templo. El Salmo 122 (arriba) y se llama "un salmo de ascensiones". Ir a Jerusalén es literalmente subir, e ir al Templo también es subir. Son lugares altos literalmente. Estos son los Salmos que el pueblo judío, incluidos Jesús y los Apóstoles, cantarían en su camino hacia "la casa del Señor".

Aunque la Iglesia permite que otros salmos sean sustituidos por éstos, siempre es bueno tener las palabras de la Sagrada Escritura en nuestros labios y estar conectados con Jesús en el mismo acto de adoración. Cuando cantamos los salmos, adoramos como Él lo hizo. El corto verso del salmo que cantamos o decimos antes de que comience la misa es un reconocimiento del lugar de los salmos en la adoración a Dios, tanto cristianos como judíos. Regularmente cantamos el salmo para la procesión de comunión. ¡Unámonos, regocijándonos mientras subimos a la Casa del Señor!

Fielmente,

el P. Baker

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